jueves, marzo 30, 2006

CONSTRUCCIONES GANADERAS EN LA SIERRA DEL ARAMO

La Sierra del Aramo, situada en la cuenca central de Asturias, es un espacio de media montaña que, con una dirección cercana a la meridiana, separa los valles de los ríos Trubia y Riosa. Presenta una disposición alargada de dirección Norte-Sur, de unos 12 kilómetros, entre el Pico La Mostayal y el Alto de la Cobertoria. Esta unidad topográfica se reparte entre los concejos de Morcín, Riosa, Proaza, Quirós y Lena.

Los pueblos se sitúan a media ladera sobre ambas vertientes y presentan las características propias de un área de montaña asturiana. La organización del espacio revela un abandono total de la agricultura a favor de la ganadería. Esta actividad se desarrolla siguiendo un ciclo estacional de ocupación que se inicia en los pastos de ladera y finaliza en las zonas altas o puertos. Las construcciones de uso ganadero, por tanto, se encuentran en dos pisos: el primero, y a menor altura, está situado en las proximidades de los pueblos en relación con el aprovechamiento de los pastos comunales de las morteras, y el segundo, localizado por encima de los 1.400 metros, es de uso exclusivamente estival. El tipo de las construcciones varia según se ubiquen sobre las laderas o en el puerto y también, según su función: albergar crias o animales adultos, almacenar hierba y servir de refugio al vaquero.


Construcciones de ladera

Son edificios de mampostería ordinaria o en seco que utilizan como material básico de construcción la piedra caliza, arenisca y piedra toba, conocidas en la zona como piedra, piedra parda y piedra sarnosa respectivamente. La cubierta, con su entramado habitual de madera, es de teja y casi siempre a dos aguas; por debajo de la teja se disponían helechos o brezo como material aislante. Constan de dos alturas: el piso inferior se utiliza como cuadra y el superior como pajar. A tales edificios se les denomina según los concejos caseta (Quirós), cuadra (Riosa), cuadra de braña (Proaza) y corral (Morcín).

Dependiendo de la complejidad de su estructura, es decir, si cuenta con elementos adosados, portalá, etc. pertenecerán a cada uno de los tipos que vamos a describir.

o Tipo I: La construcción más abundante de las laderas es la cuadra-pajar, de planta rectangular, dos alturas y sin añadidos exteriores. Tiene forma cúbica y sólo presenta dos vanos en los muros: en el piso bajo, la puerta de entrada a la cuadra, y en el alto, el bocarón del pajar, situado, normalmente, en el muro posterior del edificio, aunque si el desnivel del terreno lo impide se traslada a un lateral.





o Tipo II: Introduce la novedad de la portalá, espacio techado anterior a la puerta que suele estar empedrado. Supone un mayor aprovechamiento del edificio pues permite al vaquero refugiarse en él e incluso hacer fuego, ya que en las esquinas se sitúa una losa de piedra triangular, chispera, bajo la que se puede encender una hoguera sin peligro de incendio para la cubierta. También suele disponer de repisas de piedra y alacenas. A veces se aprovecha la mitad superior de la portalá para construir un anexo del pajar conocido como pachareta.



o Tipo III: Puede considerarse como una evolución de la anterior. Presenta una portalá muy grande, la mitad de la cual está cerrada y tiene dos pisos: el inferior se utiliza como cabaña para el paisano y la superior es un pequeño pajar. Este tipo es una variante muy local puesto que sólo se localiza en Sobrovilla y Llindelafaya (Villamejín) y se les conoce como cuadras de braña.




Todos estos edificios de ladera cuentan como elementos de protección con llábanas en la cubierta, lajas de caliza que se sitúan en las zonas más expuestas al viento o en los aleros; la misma función cumplen los árboles que rodean el edificio, normalmente fresnos. De ellos se aprovechan las varas, forcaus, productos de la poda anual para la fabricación de xibatu (tejido de varas con el que se construyen portillas, suelos de pajar o treme y corzas) y las hojas con las que se alimenta el ganado.

Las construcciones se agrupan en brañas formando asentamientos dispersos en función de la orografía. La Sierra del Aramo ofrece una clara disimetría en sus vertientes. La occidental presenta una relieve escalonado que favorece la existencia de conjuntos de tipo nuclear o polinuclear claro, como sucede en La Collada y Tene (Las Agüeras) o Linares (Bermiego). Por el contrario, la extremada pendiente de la ladera este impide la concentración de las construcciones, que se disponen formando alineamientos hasta los 800 m. de altura, donde se inician los escarpes rocosos. Esta disposición se observa en los asentamientos de Code y Sollavega, pertenecientes a los pueblos riosanos de Felguera y Muriellos.

Un ejemplo característicos de las brañas tradicionales de la Sierra del Aramo lo constituye Ordiales. Se extiende por encima del pueblo quirosano de Muriellos, al que perteneces, y presenta una disposición nuclear formada por 31 construcciones, 30 de las cuales corresponden a la cuadra-pajar simple, definidida como Tipo I, y sólo una pertenece al Tipo II. Un rasgo de estas brañas es el predominio casi absoluto de uno de los tipos constructivos en detrimento de los restantes.

Construcciones del puerto


En las zonas altas la variedad tipológica es mayor que en las laderas, a pesar de que el material de construcción se reduce a grandes piedras irregulares de caliza y tapinos; en general son edificio pequeños, casi refugios elementales para ganado y vaqueros. Un característica del asentamientos es el total mimetismo con el paisaje, logrado por el aprovechamiento de las irregularidades del relieve como medio de protección. En esta plataforma superior del Aramo la presencia masiva de la caliza da lugar a un relieve derivado de la acción kárstica; su morfología es de continuas depresiones o dolinas que son los espacios elegidos para los asentamientos, llamados mayeus y constituidos por cabañas, bellares, rebates y, en ocasiones, cuadras.

o La Cabaña supone el albergue del vaquero que durante los meses de verano (desde San Juan a San Miguel) iba a vaqueriar al monte y no precisa una compleja estructura de habitación, pues la vida en el puerto se desarrollaba en las campas, encerrándose en la cabaña sólo para dormir. Tiene planta rectangular, con cubierta a un agua de teja o tapinos. Es de reducidas dimensiones y está ocupada en su mayor parte por una camera, camarín o camarote, lecho de madera elevado medio metro del suelo, sobre el que dormían cuatro o cinco personas, pues estos edificios solían utilizarse colectivamente. El resto del espacio se destina a llar y, empotradas en la pared, se hallan una o dos alacenas donde depositar las provisiones.



o El bellar es la construcción más representativa de la zona. Es de planta circular y se cierra con una falsa cúpula formada por la aproximación de las piedras que componen la cubierta; por encima, para cubrir los huecos, se dispone una capa de tapinos. En total, el edificio no supera los 180 cm. de altura en el exterior y constituye un cobijo elemental. Su estabilidad sólo es posible por el enorme grosor de los muros, 80-90 cm., dejando en el interior una reducida capacidad, únicamente apta para albergar xatos.


o La Cabaña-bellar es un tipo de variante peculiar que aúna las dos anteriores y que aparece en el mayeu de La Florida, de la parroquia de Muriellos (Quirós). Tiene planta rectangular y dos pisos; el inferior se utiliza para guardar los xatos y el superior es la habitación del paisano. Cada piso tiene entrada independiente aunque el acceso al piso alto también se puede hacer desde el bellar, ya que el camarote sólo ocupa la mitad de la superficie interior.


o El rebate es un recinto descubierto formado por un muro de piedra. Se utiliza para introducir el ganado que por determinadas razones debía estar aislado del resto. Puede acompañar a los bellares y las cabañas o aparecer exento.

o La cuadra, construcción de planta rectangular, sin pajar, de poca altura y, generalmente, con tejado de una sola vertiente. Su uso es esporádico, guardándose en ella, en caso de necesidad, el ganado adulto y no sólo las crías como en los bellares. De todas maneras, es una construcción poco frecuente en el puerto.

Estos asentamientos de las zonas altas presentan una disposición de tipo nuclear o polinuclear denso y se sitúan en las depresiones próximas a los puntos de agua, ya que las fuentes escasean.

Un ejemplo de situación actual nos la da el mayeu de Fompedrín (Riosa), al que se accede por una senda que parte desde L’Angliru, y se localiza entre los 1.460 y 1.480 m. Consta de 18 edificios, de los que 15 son bellares, 2 cabañas y un rebate, todos construidos exclusivamente en caliza y con el sistema de mampostería en seco. Actualmente está abandonado, hallándose 16 construcciones en ruina total, mientras que sólo 2 bellares se conservan en pie. Esta misma situación se da en el resto de los 19 mayeus localizados en el puerto: Llazarandín, La Covariega, Treslavega la Cuaña, Robles, La Veguillina, Los Cuadrazales, L’Angliru, Valdesiniestra, Campalaovia, El Toyo, Vallongo, Covachos, El Texu, La Xinestal, La Florida, La Bárgana y los Veneros.

Todos los mayeus citados reflejan la intensidad del aprovechamiento ganadero de la Sierra del Aramo en tiempos pasados, habiendo caído en desuso y ruina en las últimas décadas.




Fuente: García Fernández, Flor / Díaz Rodríguez, Sofía / Sagasti Gil, Jesús: Revista Ástura. Nuevos cartafueyos d’Asturies. Nº 6, Año 1987